SUMA GRADUAL DE ALTERACIONES EN LA REALIDAD SOCIAL
ADVERTENCIA: La estrategia de Construcción de Ciudadanía que se menciona tanto a continuación como en la decimotercera y última parte de este trabajo, esta sustentada en un marco jurídico que, entre otras disposiciones, establece sanciones para quienes lo transgredan o manipulen desde el sistema de partidos con fines político-electorales.
UN PROCESO DE PROCESOS
Una de las "razones" para propagar el miedo, el desencanto social y el fatalismo que lleva a pensar que "nadie va a cambiar nada" es desactivar la iniciativa de los ciudadanos a alterar el estado actual de las cosas. Pareciera que no hay mas remedio que resignarse y ningun recurso en el sistema del cual echar mano para modificar... al sistema...
Pero al revisar la legislación con que se cuenta en México para respaldar jurídicamente la participación ciudadana en los asuntos públicos, en efecto, hay toda una serie de leyes que dan cabida a la participación de los ciudadanos, sin embargo, notamos que esta inclusión se da sobre todo en el plano consultivo, es decir, toma en cuenta a la población en cuanto a la obtención de información en 2 direcciones, es decir:
Por un lado los ciudadanos pueden solicitar información a las instituciones, y por otro, las instituciones pueden y deben solicitar la opinión de los ciudadanos, para la planeación democrática de sus acciones, así como para una consensuada aplicación de los recursos públicos.
El punto es que hasta ahora son pocas las leyes que salen del plano consultivo para entrar al plano de la acción directa de la sociedad en el ámbito gubernamental.
Por "fortuna", la serie de movimientos y conquistas sociales que han tenido lugar en México, han ido permeando en el sistema institucional de nuestro país, principalmente en el plano legislativo.
En esta ocasión, con el ánimo no sólo de criticar la situación actual, sino de proponer formas de alterarla, haremos alusión a una ley en particular: La Ley Federal de Fomento a las Acciones Realizadas por Organizaciones de la Sociedad Civil (LFFASC), una ley promulgada en el año 2004, pero a la que se le ha dado muy poca difusión y aplicación en el país.
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A T E R R I Z A R L A L EY
El Artículo 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que: "La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno."
¿Pero qué podemos hacer los ciudadanos para ejercer la soberanía nacional y alterar o modificar la forma de nuestro gobierno?
En este texto se plantea la necesidad de vincular la estructura institucional con la estructura social (llevando a la práctica el principio teórico que sitúa a la ciudadanía como elemento soberano del Estado) y propone la utilidad de construir puntos de cruce entre la organización vertical del Estado y la horizontalidad organizativa que puede aportar la ciudadanía.
La metodología para “aterrizar” este planteamiento implica tener en cuenta dos fases que describiré muy brevemente:
FASE 1: ACUMULACIÓN DE FUERZAS
Esta fase abarca desde el proceso de concientización respecto a la necesidad de participar en la vida pública por parte de individuos, grupos y organizaciones sociales; hasta el proceso de constitución legal de Organizaciones de la Sociedad Civil, además de obtener y sostener líneas de autofinanciamiento para el desarrollo de los proyectos de cada organización. La duración de esta fase no debe ser indefinida.
FASE 2: DESPLIEGUE DE FUERZAS.
En esta fase se realiza lo que como organizaciones legalmente constituidas tiene cada una como objeto social, es decir, como razón de ser de acuerdo al rubro en el que haya decidido actuar. Es recomendable que, simultáneamente a la construcción de la organización a nivel local, se establezcan relaciones de acompañamiento y COOPERACIÓN con otras organizaciones, y, en caso de no existir, asumir la función pedagógica de promover y fomentar su creación entre la población.
Esta y otras medidas surgidas de la sociedad civil como actor colectivo, tienen como objetivo darle cause práctico al proceso de democratización no sólo del Estado, sino de toda la estructura social.
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LAS LEYES COMO “ARMAS” DE LA POBLACIÓN
La Constitución contempla como un derecho fundamental de los ciudadanos la LIBERTAD DE ASOCIACIÓN (Artículo 9 constitucional). Amparad@s y asistid@s por leyes e instituciones, los ciudadan@s en general y las Organizaciones de la Sociedad Civil en particular, realizarán actividades que causen beneficios colectivos.
Una manera de maximizar el efecto de esta garantía individual es haciéndola colectiva, es decir, entablar interacciones colaborativas con otros individuos, grupos y organizaciones ciudadanas, cuyos objetivos orbiten entorno a la obtención de bienes y servicios que aumenten la calidad de vida de las comunidades en las que operan, mejoren su infraestructura, desarrollen proyectos productivos y creen con ello fuentes de trabajo, contribuyendo a activar la economía y la cultura local, etc.
Por ley (Articulo 95 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta en sus fracciones VI, X, XI y XII, XIX, XX; (en este caso aplican particularmente los Artículos 3 y 13 de la LFFASC) la federación instituye un mecanismo de financiamiento al que tienen acceso todas las Organizaciones de la Sociedad Civil (se crea la figura de DONATARIAS AUTORIZADAS), como una herramienta para hacer factibles y autofinanciables dichos proyectos sociales.
¿Pero cuenta México con el recurso humano para llevar a la realidad una labor de esta naturaleza?
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De hecho, México está desaprovechando su "bono demográfico" (conjunto de población mayoritariamente joven). Es muy extraño que los gobiernos que se han venido sucediendo en México estén permitiendo esto. Se habla del problema social que representa la existencia de un sector joven de la población que ni estudia, ni trabaja, y sin duda es un asunto que puede y debe generar alternativas de solución al problema del desempleo, lo ilogico es que una sociedad no emplee inteligentemente a jóvenes que ya estudiaron pero que no han encontrado un espacio en el “mercado laboral”, o bien lo que hay en ese mercado no les interesa.
México cuenta con una diversidad de perfiles profesionales que no están siendo aplicados en modificar constructivamente sus potenciales radios de acción profesional, y no existe, por donde se busque, ni una política de Estado (la educación pública no forma a la población para la participación), ni una política gubernamental (los gobiernos no fomentan la profesionalización del servicio público), ni una política pública (no hay estrategias para aprovechar al padrón nacional de profesionistas en acciones de gobierno) que canalicen adecuadamente toda esa energía social, que actualmente está quedándo en el sub-empleo o en actividades que nada tienen que ver con el perfil construido durante los años de estudio o experiencia.
Lo que se propone es que las actividades de autogestión en el ámbito de las Organizaciones de la Sociedad Civil, pueden generar fuentes de auto empleo en el seno de dichas organizaciones. Por lo que fomentar el interés y la participación en los asuntos públicos puede abrir una amplia gama de alternativas de solución a problemas sociales como el desempleo, la falsa representación o suplantación del poder público y la apatía social fomentada con cinismo por la clase política para que la gente se asquee y aleje de las cuestiones de gobierno.
Pero hay algo más: El fomento de la Participación Ciudadana abre la posibilidad de orientar democráticamente el curso de los acontecimientos mediante acciones diseñadas, ejecutadas y evaluadas directamente por la población, esto es, ir causando una serie de alteraciones en el devenir histórico que al articularse vayan maximizando sus potenciales efectos futuros. Dicho de otro modo: Programar la realidad…
¿DE QUÉ MANERA?
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