ADMINISTRACIÓN DE CONCIENCIAS


POR H. ELIEL PÉREZ CERVANTES

INTRO.

¿Qué es la Ingeniería Social (en su acepción para la Ciencia Política) y cuales son los efectos de su aplicación en la actualidad?

Definir la Ingeniería Social podría ser tan extenso que hacerlo aquí desviaría nuestra atención del tema del que quiero hablarte; así que para los fines de éste artículo será mejor resumir diciéndote que, aunque en otras épocas se le ha llamado de otras formas, actualmente la ingeniería social implica el despliegue sistemático de métodos, técnicas, tecnologías, estrategias y ciencias aplicadas en diseñar y conducir el funcionamiento de la sociedad, así como para modificar la percepción de la realidad cotidiana en la población, con la finalidad de lograr niveles estables de paz social.

Conviene aclarar desde un principio que no hablamos aquí de teorías de conspiración; la posibilidad de moldear sociedades a conveniencia de un determinado estado de cosas ha sido abordada, entre otras áreas, por la filosofía, la sociología y la ciencia política, además de por diversos autores o escuelas del pensamiento que procuraremos ir mencionando en esta serie de textos.

En todo el planeta se está dando un proceso de transformación y apertura de los sistemas que regulan la vida de las sociedades, y es verdad que esto ha contribuido a la incubación de sistemas democráticos; pero también es cierto que, paralelamente, se han desplegado una serie de estrategias de contención del cambio social y político, que detienen la plena construcción de prácticas e instituciones realmente democráticas.

Sin embargo, como veremos en lo sucesivo, nada es inalterable, todo cambia; ejemplo de ello es que los efectos de los movimientos y causas sociales que han tenido lugar en todo el mundo, han ampliado los márgenes de la Libertad de Expresión de un modo irreversible, contribuyendo a que la antigua bruma de la censura se disuelva, para que lo que antes era oscuro ahora sea luz.

LAS BASES PAR4 3L CONTROL



Nos referiremos aquí al Estado, pero no en la tradicional acepción de Estado Nación, que por supuesto es necesario rescatar pero que hoy ha sido rebasada ante los fenómenos de globalización económica y cultural, sino como un articulador de poderes, cuyas herramientas de administración tanto de bienes, servicios y seres humanos, están vinculadas a nivel mundial en forma de sistemas de gobierno, sistemas jurídicos, sistemas políticos, sistemas económicos, sistemas de seguridad, sistemas educomunicativos de masas, sistemas armamentistas y de defensa, etc. Los cuales han servido como instrumentos para la aplicación de estrategias de ingeniería social, llegando incluso a ser utilizados en perjuicio de la población a la que deberían servir.

Si queremos vivir en sociedades realmente democráticas es necesario comprender no sólo el funcionamiento del sistema político y gubernamental, junto con todo lo que suponemos y damos por hecho que ambos representan; de igual manera debemos tener en cuenta aspectos que por lo regular hacemos a un lado, porque su tratamiento implica cuestionar y poner en tela de juicio todo lo que se nos dice al respecto.

Uno de esos aspectos es, por ejemplo, la presencia de una estructura de poder dirigida por las fuerzas del Poder Financiero, la cual despliega no sólo en nuestro país sino a nivel mundial un modelo económico que no sólo depreda y explota recursos naturales y humanos, sino que además impide llevar a la practica el desarrollo de Estados realmente democráticos, libres y justos. Ese sistema de depredación y explotación debe ser cuestionado y desmantelado, no debe ser él quien desmantele naciones y sociedades.

Cuestionar es un primer paso en el camino que nos conduce a situar en qué lugar se encuentra la realidad entre la teoría y los hechos. De lo contrario, es decir, si no cuestionamos la historia oficial continuaremos presenciando una versión distorsionada de la realidad, y terminaremos contribuyendo con ello a la construcción de sociedades pasivas y fácilmente engañables... En sociedades así la democracia no puede ser real.

Es por eso que, ahora más que nunca, debemos proteger y garantizar, además de la libre expresión de nuestras ideas, el pleno ejercicio de cada uno de nuestros Derechos Humanos.



En nuestros días ya no hay mucho que ocultar, hoy tod@s sabemos que mediante una serie de acciones tanto lícitas como ilícitas dichas fuerzas crean las condiciones necesarias para convertirse en lo que se conoce como poderes fácticos, es decir, grupos de poder que sin ser designados por la sociedad, en los hechos cuentan con una gran influencia ideológica y una amplia capacidad de maniobra política y económica en los territorios donde se establecen.

El origen de ese fenómeno es difuso en el tiempo, pero todo indica que como estructura de poder comenzó a desarrollar una inercia propia y más acentuada a partir de la revolución industrial inglesa (a mediados del siglo XVIII) y ha logrado adaptarse con éxito a las condiciones sociales de cada país, haciendo que sean mas bien las sociedades las que se adapten a ella.

Con el paso del tiempo y bajo una dinámica de acumulación de riqueza en pocas manos y su inequitativa distribución entre las mayorías, el principio de autoridad que regulaba la dinámica de las sociedades fue desplazado por el principio de poder, desplegado por diversos medios (el filosofo frances Michael Foucault los llamó Dispositivos de Funcionamiento) para controlar y procesar técnicamente a los individuos.

Como podrás imaginar, uno de los efectos de ese fenómeno fue el surgimiento de formas de control social utilizadas para ejercer un poder desmedido, un poder que a través del discurso y la demagogia política puede disfrazarse con los ropajes culturales y la idiosincrasia del lugar en el que se "instala" o pretende instalarse, haciéndose aceptar siendo ejercida por miembros "filtrados" de la misma población que hace funcionar todo el entramado, pero en realidad son miembros de las élites (políticas, financieras, intelectuales, sindicales, etc.), no de la base social.

Y el problema con que los gobiernos tengan crisis de legitimidad es que su pueblo los deja solos, por varias razones, pero sobre todo como reciprocidad ante el hecho de que el gobierno también ha dejado solo al pueblo. Y al dejarse y quedarse solos han quedado, pueblo y gobierno, a merced de las transnacionales, de los organismos internacionales de financiamiento, del crimen organizado, etc. Es un hecho que ambos elementos deben reconciliarse, pero con base en que sea la población quien tenga y ejerza el poder, no las élites de cualquier tipo.

Los regímenes que resultaron de dejar todo en manos de las minorías gobernantes están de sobra estudiados:

Centran su poder en su capacidad de coerción mediante el monopolio de la violencia, la cual es desplegada por la "fuerza pública" o "fuerzas del orden" y aplicada directa e indirectamente (de manera práctica y simbólica), en menor o mayor medida y con diversas justificaciones pero de forma permanente sobre la población.

Por todo esto, los regímenes de poder concentrado que en la actualidad adoptan políticas económicas de libre mercado sin regulaciones efectivas y que militarizan la “seguridad pública”, implican una retrograda y peligrosa fusión entre el totalitarismo político (propio de las tiranías y dictaduras) y el liberalismo económico (comercio sin regulación estatal), pues dan pie a una especie de "totalitarismo económico".

Al cabo de varios intentos de aplicación en países de todas las culturas, este sistema ha resultado ser el régimen político-económico mas adecuado para administrar la industrialización de los países "modernos". Hoy en día a esto se le conoce como neoliberalismo.



¿Pero cómo se ha hecho aceptar esta maquinaria de amoldamiento a la gran mayoría de la población? Por principio de cuentas, el que este fenómeno se haya venido dando de manera gradual y con cambios "suavizados" cada cierto tiempo, ha ayudado a que pase de manera inadvertida y tolerable, pero además, se han agregado "cosas" que lo han hecho posible.

Por ejemplo, la evolución de los medios masivos de "comunicación" (o medios de condicionamiento de masas) ha facilitado este proceso generacional de administración de conciencias, pues al disponer las élites de una serie de tecnologías (cada vez mas sofisticadas) para propagar toda clase de estímulos audiovisuales y crear con ellos los conductos para la obtención de información y entretenimiento, se ha venido controlando lo que la gente sabe y piensa al respecto.

A decir de teóricos críticos como Theodor Adorno y Max Horkheimer, en las sociedades de consumo se ha distorsionado y comercializado la cultura al grado de convertirla en una industria: la industria cultural o industria de contenidos, cuya principal tendencia, la "Cultura Pop", desplazó a la cultura popular y se convirtió en la programación con la que actualmente se mantiene a "las masas" en un permanente estado de desconexión de la realidad (disociación cognitiva).

En las partes siguientes te hablaré de otras formas de control social, pero para cerrar la primera parte de ésta serie de 13 breves artículos, quisiera destacar 3 puntos en particular:

  • Un sistema de gobierno que da pie a los actuales rasgos autoritarios del estado,
  • Un sistema de Mercado sin rienda alguna y,
  • Una población desorganizada y no capacitada para participar en los procesos de toma de decisiones públicas (ejercer la soberanía del Estado).

Estos son los elementos básicos de la estructura social de dominación que funciona en prácticamente todo el mundo.

Dicho régimen constituye un sistema de control de sociedades totalmente ajeno a los intereses humanos, pues con sus prácticas de utilitarismo y de mecanización de las relaciones sociales, nos convierte en conjuntos fragmentados y confrontados de adoctrinados productores y consumidores, acaso vinculados por la oferta y la demanda cuando producimos-compramos-o-vendemos un bien o servicio.

Generación tras generación esto se ha venido "normalizando". Por eso durante mucho tiempo se ha “instalado” en nuestras mentes un patrón de pensamiento y de comportamiento competitivo, producido y reproducido por estructuras y dinámicas sociales diseñadas para funcionar de esa manera; por eso se nos induce todo el tiempo a competir entre nosotros, pues la competencia da cause a motivaciones individualistas, mientras que la cooperación da cause a motivaciones colectivas.

El objetivo de las élites que ejercen el principio de poder es mantenernos divididos, mediante ideologías, religiones que fomentan la adoración pero no la espiritualidad, estratos socioeconómicos, partidos políticos, etc. Nos dividen porque así es más fácil para los poderes fácticos controlarnos y mas difícil, para el todo social oponer resistencia.

La memoria histórica de muchas generaciones nos ha ayudado a comprender aspectos que habían estado sumergidos en el silencio, y es que por mucho que las fuerzas que oprimen al ser humano se empeñen en que así sea, nada queda oculto por siempre. Con el tiempo, cada vez más personas se darán cuenta de las trampas de percepción con las que se controla a nuestras sociedades.

Por eso creemos que es responsabilidad de cada generación contarle a la siguiente lo que le tocó vivir, para crear consciencia de que la evolución es aprendizaje y de que la historia no la escribe nadie, sino TOD@S.

HASTA LA PRÓXIMA





















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